EL FRACASO DE LA EDUCACIÓN A DISTANCIA CONCEBIDA COMO EDUCACIÓN VIRTUAL

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Los orígenes de la educación a distancia remontan a las épocas en que un profesor de ortografía envía por correspondencia sus clases a un determinado estudiante y transcurre cuando escuelas especializadas imparten clases sobre contabilidad, motores, detective privado, entre otros, a estudiantes de su propio país a internacionales basados en envíos por correspondencia.

Cabe resaltar que la elaboración de una clase a distancia dependía de expertos escritores y editores, era concebida como de muy alto costo pero a la vez muy práctica para el aprendizaje de diversas disciplinas que de hacerlo de forma presencial hubiera sido imposible llevarlas, al menos con la calidad y enormes cuidados que las instituciones educativas a distancia de aquel entonces consideraban.

Tomando en cuenta apreciaciones de la prestigiosa Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), hay que saber que en la educación a distancia no se tiene profesores sino tutores, y parece ser que esto no ha sido comprendido o a propósito soslayado por las diversas instituciones educativas del mundo que han venido pretendiendo que la educación a distancia debe de llevarse a cabo como si se tratara de forma similar a la educación presencial, pero mediante medios virtuales o digitales.

Debido a tan craso error, los docentes elaboran sus clases y las proponen como si se tratara de una clase presencial y actúan como si se encontraran en ellas, incluso con el atrevimiento de ya no estructurar separatas cuidadosamente elaboradas, sino presentaciones de diapositivas en archivos de pdf, los cuales no contienen explicaciones ni detalles de las sesiones de clase otorgadas. Obviamente, esto no contribuye a un buen aprendizaje, sino en hacer notar la mediocridad o la incapacidad de los docentes para manifestar su excelente gramática y ortografía además de su incapacidad para elaborar textos instructivos, peor aún, cuando en educación se requiere de textos autoinstructivos.

Las evaluaciones se realizan de forma pésima, pretendiendo asemejarse en la misma forma que en educación presencial, sin que esta afirmación contribuya a decir que esta educación sea mala, sino que tiene sus propias maneras, las que deben necesariamente diferir de las otorgadas en la educación a distancia.

Sin destacar otros elementos de la educación a distancia, en este tipo de educación es de suma importancia tanto el uso de material autoinstructivo, el cual sí puede otorgarse por vía virtual o digital, incluso sí pueden las aulas virtuales contenerlos, además de la figura del tutor, la cual es imprescindible. El tutor sirve para canalizar todo tipo de interrogante que el estudiante tenga con respecto al desarrollo del tema elegido. Cabe resaltar que el estudiante toma otra denominación en la educación a distancia: se le denomina participante. El tutor directamente puede dar respuesta directamente a todas las interrogantes del participante, o puede mediar con el correspondiente especialista o recurso de conocimiento para que este otorgue la respuesta adecuada, pero siempre sea el tutor quien desempeñe la función de dar dicha respuesta.

Por otro lado, se incide en la evaluación formativa hasta el final, es decir, se realizan evaluaciones pero no con la decidida intención de implantar calificaciones, sino que estas sirvan como base de mejora. Se puede mediante este ejemplo percibir la diferencia entre un docente y un tutor: la institución educativa o docente establece un examen a ser realizado mediante una prueba objetiva y el docente coloca la calificación en el registro correspondiente, en cambio el tutor la coloca en un registro ocasional, es decir, el tutor envía las correcciones correspondientes pero envía posteriormente otro examen para saber si el participante pudo mejorar su aprendizaje y demostrarlo con mejores calificaciones, al final el tutor ya en su registro permanente coloca el calificativo obtenido por el participante con la mejora de su aprendizaje. Por eso, no es de extrañar que estudiantes de la educación a distancia obtengan calificaciones muy superiores a las que pudieran haber obtenido mediante la educación presencial de un tema o curso determinado: en educación a distancia se busca evaluar realmente el conocimiento, mientras que en la educación presencial solo se evalúa el rendimiento académico, pero de una forma convencional en donde no interese si realmente el estudiante aprendió o no.

Durante la pandemia se pudo evidenciar, por lo menos en el Perú, que hubo fracaso de la estrategia de educación a distancia, implementada por el Ministerio de Educación y concebida desde el Sutep, puesto que se evidenciaron alarmantes cifras de desempeño académico y deserción escolar a nivel secundaria. Más del 32% de los estudiantes no lograron resultados satisfactorios y más de 100 mil estudiantes abandonaron sus estudios. La brecha digital en el sector público ha sido un obstáculo importante para la calidad de la educación remota durante la pandemia. Falta de acceso a internet, dispositivos compartidos y falta de datos móviles dificultaron el proceso de aprendizaje de los estudiantes. Además, la falta de capacitación para los docentes en el uso de herramientas digitales afectó la calidad de la enseñanza.

La educación a distancia concebida como educación virtual ha sido un tema de debate en los últimos años debido a su creciente popularidad en el ámbito educativo. Sin embargo, a pesar de sus promesas de flexibilidad y accesibilidad, muchos expertos coinciden en que ha fracasado en varios aspectos.

Uno de los principales problemas de la educación a distancia es la falta de interacción social entre estudiantes y profesores. Aunque las plataformas virtuales ofrecen herramientas para la comunicación, como foros de discusión y videoconferencias, no pueden replicar la experiencia de aprender en un entorno presencial. Esto puede llevar a una sensación de aislamiento y desconexión por parte de los estudiantes, lo que puede afectar negativamente su desempeño académico.

Además, la educación virtual suele carecer de supervisión directa por parte de los profesores, lo que puede resultar en una menor motivación por parte de los estudiantes para completar las tareas y seguir el ritmo del curso. La falta de feedback inmediato también puede dificultar el proceso de aprendizaje, ya que los alumnos no reciben la orientación necesaria para corregir sus errores y mejorar sus habilidades.

Otro problema significativo es la falta de recursos tecnológicos y digitales en muchos sectores de la población. A pesar de los esfuerzos por garantizar la igualdad de acceso a la educación, hay comunidades que no cuentan con la infraestructura necesaria para participar en la educación virtual de manera efectiva, lo que limita su capacidad de aprendizaje y desarrollo académico.

El fracaso de la educación a distancia concebida como educación virtual radica en su incapacidad para proporcionar una experiencia educativa completa y enriquecedora. Si bien puede ser una opción válida en ciertos contextos, es importante reconocer sus limitaciones y trabajar en conjunto con soluciones más integrales que combinen lo mejor de la educación a distancia y presencial para garantizar un aprendizaje efectivo y significativo para todos los estudiantes.

La educación a distancia concebida como educación virtual ha sido ampliamente adoptada en todo el mundo, especialmente durante la pandemia de Covid-19. Sin embargo, en muchos casos, ha demostrado ser un fracaso debido a diversos factores, destacando la pésima forma de evaluación utilizada por los docentes.

En primer lugar, los docentes que imparten educación a distancia suelen utilizar métodos de evaluación poco efectivos, basados principalmente en exámenes escritos, cuestionarios en línea y tareas tradicionales. Estas evaluaciones no tienen en cuenta las particularidades y desafíos de la educación a distancia, como la falta de contacto directo con los estudiantes, la falta de supervisión durante las actividades individuales y la posibilidad de hacer trampas.

Además, los docentes que se aventuran en la educación a distancia a menudo carecen de las habilidades necesarias para ser un buen tutor a distancia especialista. Esto incluye la capacidad de motivar a los estudiantes, brindar retroalimentación efectiva, adaptar el contenido del curso a las necesidades individuales de cada estudiante y utilizar herramientas tecnológicas de manera eficaz.

Por otro lado, muchos docentes intentan trasladar erróneamente la dinámica de la presencialidad a la educación a distancia, evidenciando graves carencias en su comprensión de las diferentes modalidades educativas. Esto se refleja en la forma en que planifican sus clases, en cómo interactúan con los estudiantes y en la falta de adaptación de las actividades de aprendizaje a un entorno virtual.

El fracaso de la educación a distancia concebida como educación virtual puede atribuirse en gran medida a la pésima forma de evaluar de los docentes, a la falta de habilidades de un tutor a distancia especialista y a la incorrecta transferencia de la presencialidad a la no presencialidad.

En el contexto de la educación a distancia, el uso de separatas y material autoinstructivo cuidadosamente elaborado es fundamental para garantizar el éxito de la enseñanza y el aprendizaje. Estos recursos son herramientas clave que permiten a los estudiantes acceder a la información de manera clara, concisa y organizada, lo que facilita su comprensión y asimilación.

Las separatas y material autoinstructivo son diseñados de manera específica para atender las necesidades de los estudiantes que participan en la educación a distancia. Estos materiales suelen incluir textos, gráficos, ejercicios prácticos, actividades interactivas, entre otros recursos, que se adaptan a las características y exigencias de la modalidad de estudio a distancia.

La ventaja de utilizar separatas y material autoinstructivo es que permiten a los estudiantes organizar su tiempo de estudio de acuerdo a sus necesidades y ritmo de aprendizaje. Además, al ser cuidadosamente elaborados, estos recursos garantizan la calidad y pertinencia de la información que se ofrece a los estudiantes, lo que contribuye a fortalecer su aprendizaje de manera efectiva.

El uso de separatas y material autoinstructivo en la educación a distancia es una estrategia pedagógica que favorece la autonomía, el autoaprendizaje y la construcción de conocimiento significativo en los estudiantes, convirtiéndose en un pilar fundamental para el éxito de este tipo de enseñanza.

Las separatas y material autoinstructivo cuidadosamente elaborados son fundamentales en la educación a distancia exitosa, ya que proporcionan contenido de calidad, estructurado de manera coherente y fácil de seguir para el estudiante. Estos materiales permiten que los alumnos puedan estudiar de forma independiente, a su propio ritmo y en cualquier momento y lugar. Pero, la entrega de diapositivas de PowerPoint y archivos que contienen estas diapositivas como material autoinstructivo es una práctica pésima que denota una falta de compromiso por parte del docente y pone en evidencia la baja calidad de la enseñanza que se está ofreciendo. Este tipo de material es generalmente poco informativo, confuso y poco interactivo, lo que dificulta el aprendizaje y la comprensión de los contenidos por parte del estudiante.

Es importante que los docentes se conviertan en tutores y se tomen el tiempo de crear material de calidad, que sea claro, conciso y fácil de entender, y que motive a los alumnos a estudiar y aprender, si es que quieren seguir siendo considerados como mediadores del aprendizaje, aunque mejor sería ser reemplazados por quienes si cuentan con la vocación enorme de interesarse por un estudiante y otorgarles una educación realmente de calidad. La educación a distancia requiere de un esfuerzo adicional por parte de los profesores para adaptar sus métodos de enseñanza y garantizar una experiencia educativa enriquecedora y efectiva para los estudiantes, ya de de modo contrario debieran realmente ser reemplazados por expertos tutores.

La educación a distancia ha cobrado cada vez más relevancia en los últimos años, especialmente con la llegada de la tecnología que facilita el acceso a la información y al aprendizaje desde cualquier lugar. Sin embargo, es importante recordar que la verdadera educación a distancia no depende exclusivamente de la figura del docente o del tutor, sino que radica en la calidad del material autoinstructivo utilizado.

Cuando el material educativo está bien diseñado y estructurado de manera clara y comprensible, se convierte en el principal facilitador del aprendizaje, permitiendo que los estudiantes puedan adquirir los conocimientos de forma autónoma y autodirigida. En este sentido, el material autoinstructivo se convierte en el propio docente, guiando al estudiante a lo largo del proceso de aprendizaje.

Es importante tener en cuenta que la educación a distancia requiere de una mayor disciplina y autonomía por parte de los estudiantes, ya que no cuentan con la presencia física de un docente que les guíe en todo momento. Por ello, es fundamental que los materiales autoinstructivos estén diseñados de manera atractiva y motivadora, fomentando la participación activa de los estudiantes y facilitando la comprensión de los contenidos.

En resumen, la verdadera educación a distancia no reside en la presencia de docentes o tutores, sino en la calidad del material educativo utilizado. Por ello, es importante no olvidar que el material autoinstructivo bien elaborado puede ser el mejor aliado en el proceso de aprendizaje a distancia, permitiendo a los estudiantes adquirir los conocimientos de forma autónoma y efectiva.

En la actualidad, la pereza del docente y el facilismo del estudiante son dos factores que han cobrado mayor importancia en el ámbito educativo, especialmente en el contexto de la educación a distancia.

La pereza del docente se manifiesta en la falta de compromiso, la escasa preparación de clases, la ausencia de retroalimentación y seguimiento a los estudiantes, así como en la utilización de recursos educativos poco efectivos. Todo esto conlleva a una baja calidad en la enseñanza, lo cual afecta directamente el aprendizaje de los estudiantes.

Por otro lado, el facilismo del estudiante se refleja en la falta de motivación, la preferencia por la comodidad y la búsqueda de atajos para obtener buenos resultados académicos. Con la facilidad de acceder a la información de forma rápida a través de internet, muchos estudiantes tienden a copiar y pegar sin analizar ni reflexionar sobre lo que están aprendiendo. Además, la falta de supervisión y control por parte de los docentes en la educación a distancia facilita aún más esta conducta.

Ambos factores, la pereza del docente y el facilismo del estudiante, contribuyen al fracaso de la educación a distancia. La falta de compromiso y la baja calidad en la enseñanza por parte de los docentes desmotivan a los estudiantes, quienes a su vez optan por no esforzarse y buscar atajos para cumplir con sus responsabilidades académicas.

Para contrarrestar este problema, es necesario que los docentes asuman su responsabilidad en brindar una educación de calidad, con recursos didácticos innovadores y un acompañamiento constante a los estudiantes. Por otro lado, los estudiantes deben ser conscientes de la importancia de su propio aprendizaje, fomentando la autodisciplina, la motivación intrínseca y la búsqueda de conocimiento de manera autónoma.

En resumen, la pereza del docente y el facilismo del estudiante son dos obstáculos que deben ser superados para lograr una educación a distancia exitosa. Es fundamental que tanto los docentes como los estudiantes se comprometan y se esfuercen por alcanzar los objetivos educativos, fomentando un ambiente de aprendizaje colaborativo, motivador y enriquecedor.

El fracaso de la asistencia a aulas virtuales en horarios impuestos por las instituciones educativas, y dicha obligación no cumple con los objetivos de la educación a distancia, y esto ha sido un tema de debate en los últimos tiempos. Es necesario reflexionar sobre la manera en que se están llevando a cabo estas clases virtuales y si realmente están siendo efectivas para los estudiantes.

Muchos alumnos se han quejado de que la obligación de asistir a clases virtuales en horarios específicos no se adapta a sus necesidades y circunstancias individuales. Algunos pueden tener dificultades para conectarse a internet en determinados momentos del día, o pueden estar trabajando o cuidando a familiares durante esos horarios. Esto hace que muchos estudiantes se sientan frustrados y desmotivados, lo que a su vez afecta su rendimiento académico.

Además, la educación a distancia debería ser flexible y adaptable a las necesidades de cada estudiante. Obligar a los alumnos a seguir un horario fijo puede limitar su autonomía y capacidad de organización, lo que va en contra de los principios de la educación a distancia.

En lugar de imponer horarios a los estudiantes, las instituciones educativas deberían fomentar la autonomía y la responsabilidad de los alumnos en su proceso de aprendizaje. Esto puede lograrse a través de la creación de contenidos educativos interactivos y accesibles en cualquier momento, la utilización de plataformas de aprendizaje online que permitan la comunicación asincrónica entre alumnos y profesores, y la evaluación continua y personalizada del progreso de cada estudiante.

El fracaso de la asistencia a aulas virtuales en horarios impuestos por las instituciones educativas pone de manifiesto la necesidad de repensar la manera en que se está llevando a cabo la educación a distancia. Es fundamental que se implementen estrategias que promuevan la flexibilidad, la autonomía y la personalización del aprendizaje, para que los estudiantes puedan alcanzar sus objetivos educativos de manera efectiva y satisfactoria.

La educación a distancia concebida como educación virtual tiene el potencial de llegar a un gran número de estudiantes de forma económica y práctica. Una de las formas de lograr esto es mediante la implementación de material autoinstructivo especial y cuidadosamente desarrollado, como separatas digitales, videos educativos, actividades interactivas, entre otros recursos.

Estas separatas o material autoinstructivo deben estar diseñadas de manera que el estudiante pueda obtener aprendizaje de forma autónoma, sin la necesidad de la mediación de un docente o tutor. Esto implica que el material debe ser claro, conciso, y fácil de seguir, brindando la información necesaria de forma organizada y estructurada para facilitar la comprensión del estudiante.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que la figura de un tutor siempre será superior a la de un docente común y corriente en la educación a distancia. El tutor no solo puede brindar apoyo y guía al estudiante, sino también motivarlo, resolver dudas, y ofrecer retroalimentación personalizada, lo cual puede enriquecer la experiencia de aprendizaje del estudiante y mejorar su desempeño académico.

La implementación de material autoinstructivo especial y cuidadosamente desarrollado en la educación virtual puede ser una forma eficaz y económica de proporcionar educación a distancia de calidad. Sin embargo, la figura del tutor sigue siendo fundamental para brindar un acompañamiento personalizado y garantizar un aprendizaje significativo para el estudiante.

https://sutep.org/articulos/fracaso-de-estrategia-de-educacion-a-distancia-genera-profunda-crisis-de-la-educacion-peruana

https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/7845283.pdf

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