LA ACTIVIDAD INMOBILIARIA DE PRESTIGIO NO SE CIÑE A LA ANTIGÜEDAD, SINO A LA CALIDAD DE QUIENES LA EJERCEN

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Se puede ser absolutamente nuevo en el rubro, pero ser totalmente honorable y distinguido como para ejercerlo.

La primera condición que debe tener un agente inmobiliario es ser persona de crédito. Es una persona que debe ser intachable en todas las centrales de riesgo y en Internet debe verificarse también su honorabilidad.

Además debe considerar los cuidados que debe tener con los datos de sus clientes, los cuales son tanto los propietarios como los compradores de inmuebles, incluso hasta con los que rentan y alquilan.

No es posible que, por ganar una comisión, existan agentes inmobiliarios que pongan en riesgo el patrimonio, la salud y la vida de sus clientes, transfiriendo y hasta publicando las características de sus clientes a través de redes sociales.

Hay quienes promocionan incluso proyectos superatractivos, pero por medio de oficinas al paso y sin ninguna identificación seria en la Internet de quienes los llevan a cabo.

Como se ha convertido en un rentable negociado para las universidades, instituciones educativas y empresas de capacitación el impartir sesiones de clase para convertirse en agentes inmobiliarios, no se ha tenido en cuenta que quienes llevan estos cursos puedan estar inmersos incluso en actividades delictivas. Se ha masificado tanto esta ocupación que incluso existen empresas que no usan agentes inmobiliarios registrados, sino “asesores” inmobiliarios, retribuidos por nimias comisiones, puesto que son empresas que acaparan la mayor parte de las ganancias por los esfuerzos de dichos “asesores”.

Como se puede apreciar, esta actividad se ha masificado de modo que muchos que la realizan tienen poco en cuenta el salvaguardo de los datos de identidad de sus clientes. Y sobre todo en épocas de violencia, en la cual la delincuencia ha tomado el poder y los sistemas de justicia funcionan decadentemente.

Además, es innegable que las empresas de corretaje inmobiliario promueven el encarecimiento de los bienes inmuebles.

La actividad del honorable agente inmobiliario en tiempos actuales debe llevarse a cabo de forma discreta o, mejor aún, secreta: solo los que intervienen en las transacciones deben recibir toda la información pertinente. Es peligroso la participación de varios agentes o “asesores” inmobiliarios en una transacción.

Las publicaciones en portales inmobiliarios, los cuales son también empresas que poco o nada toman en cuenta los peligros de sobreexposición de los propietarios, se han vuelto tan abundantes que más es lo que producen mareos y saturaciones en las búsquedas que efectividad en las transacciones de compra-venta y alquileres de inmuebles. Son una tremenda nulidad como fuente de seguridad con respecto a la honorabilidad de quienes publican, además de ser un enorme peligro para posibles incautos que pueden caer en situaciones peligrosas y delictivas que pongan en riesgo su patrimonio, la salud y hasta sus vidas y las de sus familias o allegados. Un ejemplo de esto último: se pone en riesgo el patrimonio cuando se cae en manos de extorsionadores que amedrentan mediante colocación de bombas, a cambio de alguna retribución; se pone en riesgo la salud cuando se es atacado directamente por estos delincuentes, con algún tipo de arma o sin ellas; se pone en riesgo la vida cuando los delincuentes deciden acabar con sus víctimas.

Exponer y, peor aún sobreexponer los bienes de una persona, hoy en día, es profundo riesgo de caer en atentados criminales y hasta terroristas, de los cuales ya se tiene conocimiento que son perpetrados por extranjeros que yacen en el país y su presencia es permitida debido a la baja calidad policial y fiscal.

Por tanto, es imperante que la actividad de transacciones inmobiliarias deba realizarse con suma discreción y mejor aún, con máximo secreto.

No es un asunto de buena apariencia ni de vivir en zonas residenciales para engañar acerca de la honorabilidad: la actividad de corretaje inmobiliario debe realizarse entre personas de comprobada honorabilidad, solo con agentes inmobiliarios que respetan la privacidad de sus clientes y evitan exponerlos a posibles situaciones terribles.

Es una obligación que los propietarios exhiban toda la documentación en regla para que puedan realizar la venta o alquiler de sus propiedades, y al asesor inmobiliario debe hacer las funciones de amigo íntimo, incluso mejor que este, de modo que le proporcione la ayuda necesaria para que pueda vender sus bienes sin complicaciones. Y este propietario debe retribuirle suficientemente por tal debida acción: con tacaños y aprovechadores jamás se transa.

Es una obligación que los compradores exhiban toda documentación que permita conocerlos como personas honorables y que no están inmersos en lavados de dinero ni actividades ilícitas. El asesor inmobiliario debe ayudarles a que puedan tener acceso a una compra de inmueble, sobre todo mediante el uso de servicios bancarios.

Es una obligación que los corredores de inmuebles sean solamente agentes inmobiliarios debidamente acreditados, que trabajen completamente solos y esto sea la mejor garantía para los clientes de salvaguardarse de todo tipo de actos delictivos.

La actividad de corretaje inmobiliario debe ser de capacitación, asistencia técnica y asesoría, por lo que debe ser debidamente recompensada por propietarios o compradores.

Es imperante que todo propietario firme un contrato de exclusividad con el agente inmobiliario; si no lo hace así, no cabe que ningún agente inmobiliario le proporcione apoyo en cuanto a corretaje mismo, tal vez sí en actividades de asesoría y nada más. Y esto es válido, ya que hay que entender que muchos propietarios creen que la actividad de corretaje les minimiza ganancias o consideran que se realiza sin esfuerzos. Recordemos que la ignorancia es atrevida e insolente, y se comprende. Desconocen que los agentes inmobiliarios de verdad son grandes tasadores y expertos en marketing, entre otros conocimientos que deben poner en funcionamiento para que la venta se produzca. Por lo que los agentes inmobiliarios solo deben tratar con personas también honorables y que cuenten con documentación completa para dar inicio a las transacciones; en caso que no cuenten con dicha documentación, el asesor inmobiliario es una guía para que el propietario pueda vender su inmueble como resultado final. Y es guía también ara el comprador.

Hoy en día sería un riesgo para el propietario poner públicamente abierta la promoción de la venta de su inmueble, seguro se trata de algún despistado que no sabe que existen bandas deseosas de conocer este tipo de personas para caerles con alguna actividad delictiva, como la extorsión. Es imperante el uso de agentes inmobiliarios, pero confiables y honorables, profundamente discretos. Es peligroso recurrir a agentes inmobiliarios y, peor aún, “asesores” inmobiliarios para ponerse a jugar al “teléfono malogrado” con la información de algún propietario.

Piénsalo.

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