PROSTITUCIÓN EDUCATIVA

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Las instituciones educativas se diversifican en función de los contenidos en el proceso de enseñanza-aprendizaje a otorgar, quedando para las universidades la dación de los contenidos conceptuales, como fin supremo, mientras que los contenidos procedimentales estaban reservados a los institutos superiores tecnológicos y cetpro’s.  Por lo menos, esto fue lo que aprendí hace años por parte de los supervisores del Ministerio de Educación del Perú cuando venían a preparar a los docentes para que impartan correctamente las evaluaciones, en los institutos tecnológicos superiores.

Justificar la presencia del SINEACE y de la SUNEDU, como del Ministerio de Educación mismo ha significado recientemente, en este año 2019, que tanto universidades como institutos puedan complementarse. Y puedan establecer este complemento al grado de que las universidades ¡se han convertido en extensiones de los institutos! ¿No se supone que fueron creados, cada cuál, con propósitos diferentes?

Son negocios. Una extraña simbiosis entre los propietarios de los institutos y los de las universidades que, en algunos casos, son los mismos. Jóvenes que no poseen el dinero suficiente como para hacerse cargo de estudios universitarios y que lo hacen en institutos, luego de titulados (y hasta antes de eso) ya pueden trasladarse externamente a universidades para “complementar” estudios en un par de años más y lograr grado y título universitario. ¿Cuál sería la diferencia entre un instituto y una universidad? Ninguna.

Por otro lado, me consta que, muchas veces, se enseña mucho mejor en un instituto superior tecnológico que en una universidad, debido a que los profesores generalmente o son de vocación (debido a lo bajo de sus remuneraciones) o reciben más exigencias que los de una universidad (mucho mayor control), en las cuales tienen tan solo que exhibir algún grado de doctor o de magíster, aun sin capacidades para una efectiva didáctica, sin mayor interés que lucir el ego profesional o adquirir buenas remuneraciones. Además, me consta, que hay universidades cuya política es “pasar por agua tibia” al estudiante para que no decidan abandonarlas y seguir gozando de sus pagos de cuantiosas cuotas mensuales. Esto no sucede en un instituto, en donde el profesor es exigente y desaprueba a quien lo merece.

Hasta los docentes de las universidades públicas están siendo cuidadosos en el asunto de desaprobar estudiantes, ya que la ausencia de ellos garantiza su desempleo.

Son negocios: es la prostitución educativa.

La asignatura universitaria que abre puertas a todo tipo de negociaciones, tanto “lícita” como ilícita es investigación científica, sobre todo, en la forma de Tesis I, Tesis II, Metodología de la Investigación, Taller de tesis, etc. La SUNEDU ha sido propiciadora de grandes lobbies establecidos en función de tal asignatura, debido a sus extrañas exigencias por parte del personal universitario a cargo de impartirla: doctores y maestros con años de experiencia. Pero, ¿experiencia en qué? Si es por muchos conocido que lo menos que han solido hacer tales “profesionales” en tantos años ha sido, precisamente, investigación científica en casi todas las universidades del Perú. Con solo revisar sus propias tesis podemos corroborar que saben de todo, menos, precisamente, de investigación científica. Y se manifiesta la frescura de 100% de tales profesionales, en lo exigentes, amenazantes y amedrentadores que son con los pobres estudiantes de tal asignatura, en sus diversas presentaciones, sobre todo con el torpe uso del sistema antiplagio. Es como si universidad y ellos se hubieran puesto de acuerdo de hacer de la asignatura aparte de caótica, por su pésima enseñanza, como la más rentable, ya que los desaprobados o los que han aprobado habiendo terminado la tesis (o lo que se le parezca) de una manera básica o inapropiada, se vean en la obligación de adquirir los cursos de taller propuestos por la universidad, a altos precios, a fin de hacerles creer que mediante ellos puedan graduarse o titularse.

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